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Director Científico
Prof. Dr. Mariano N. Castex


Director Editorial
Mariano R. Castex
Leo Setton


Comité Científico
Dr. Daniel H. Silva
Dr. Ezequiel Mercurio
Dra. Blanca Huggelmann
Dr. Daniel Navarro


Colaboradores
Susana P. García Roversi
Lic. José Díaz
Dr. Jorge Ignacio Rey
Prof. Dr. Ernesto Antonio Fernández
Lic. Mónica Buonomo
Analía Bastián Cobas


Participación peridodística
Liliana Caruso
Rodolfo Palacios
Javier Sinay


Webitorial
Distrito Media
Comunicación Digital 360


Arte y Diseño
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AÑO 2012 PUBLICACION Nro 8


Editorial


Articulos

Incoherencia investigativa al momento de analizar la escena del crimen perverso.

Por el Dr. José Ernesto Fernández Antonio.

Peritaje grafológico... grafología... y confusiones.

Por Mónica Buonomo

La situación penal del psicópata. ¿Inputable, inputabilidad disminuida o inimputable?.

Por Susana P. García Roversi.


Casos Famosos

Caso Adriana Cruz. A propósito de un filicidio.

Por el Prof. Dr. Mariano N. Castex

Caso Mónica Morán.

Por el Prof. Dr. Mariano N. Castex

Análisis del Caso Mónica Morán.

Por Analía Bastián Cobas.


Temas de Interés

Entrevista al Prof. Dr. Materazzi, segunda parte.

Por Mariano R. Castex.

Un Caso de Uxoricidio cometido por un Psicótico.


Actualidad

Observatorio Judicial.

Un Adolescente ante un Homicidio Culposo.


Curiosidades Forenses

¿Sabías qué?


Bibliografía.

Rondo Alla Turca
Piano Sonata

REALIDAD PENITENCIARIA BONAERENSE. UN PASO POSITIVO.


Siempre es bueno señalar lo positivo y alertar contra lo negativo. Cuanto a lo primero, el avance del vicegobernador de la provincia de Buenos Aires G. Mariotto en el terreno de las cárceles y su crudísima realidad constituye un gesto político social innegable hacia sectores estigmatizados y marginados habitualmente por la dirigencia, ya que los “internos” como suelen llamarse en la jerga penitenciaria no reditúan en la puja por los votos. Una vez más, oportuno es recordar, el Estado al aplicar una cosa de riesgo como lo es la pena de privación de libertad a ciudadanos –muchas veces culpables por cierto de haber entrado en conflicto con la ley, pero no raras veces “inocentes”, como puede comprobarse a diario-, inflige daño innecesario tanto al procesado o condenado como a terceros inocentes que le son allegados, sobre todo menores, los que luego dadas las carencias y privaciones que la pérdida del progenitor les causa, engrosarán pasivos que tarde o temprano florecerán en nuevas formas de violencia societaria. Se ha dicho más de una vez, pero es útil reiterarlo, que la mejor lucha contra la creciente violencia societaria debe darse, primero en el campo de la niñez, insistiendo sobre todo en el núcleo familiar primario que debe contar con una eficaz y no solamente
proclamada base de adecuado acceso al trabajo de los progenitores y a la educación y a la salud de sus componentes. Luego, se exige accionar sobre el plano de la adolescencia y la juventud adulta en donde se impone dotar a sus integrantes de motivación, capacitación y acceso a las fuentes de un trabajo digno y estable y, en tercer lugar, desarrollando una acción eficaz de contención y pomoción de dignidad, en el amplio estrato que conforman los jóvenes adultos en conflicto con la ley penal, estén éstos ya detenidos, ya sobreviviendo como pueden en variadas formas de morigeración, ya en situación de estigmatizados, debatiéndose en una sociedad que los tiene sometidos a judicializaciones interminables, tras haberlos dotado a lo largo de su desarrollo, de onerosos pasivos por carencias y privaciones, situaciones en donde jamás se considera el estar ante una situación humana, si no ante una carátula o un expediente. A la vez, como contrapartida, es necesario promover la


depuración en los aparatos del Estado, de los aspectos de violencia que se dan por un lado en una Justicia, en donde sobre abundan la ignorancia, el sesgo, la hipersensibilidad a las presiones mediáticas, el afán del ascenso y la carencia de un mínimo de sentido social, sobre todo en figuras que han accedido a los estrados no por méritos propios –debidamente supervisados y controlados por los cuerpos colegiados profesionales- si no por digitación del Poder de turno y, por otro, en una dimensión de lo Ejecutivo y Legislativo, en los cuales brilla la carencia de programas de mediano y largo plazo, a su vez respetados en una democrática sucesión, sustituyéndose a estos con el oportunismo de la improvisación inmediata o con los grotescos adefesios que muchos especialistas denominan collages legislativos, procreaciones estos en cuya gestación ha contribuido un tiquismiquis de presión mediática creadora de violencias en el seno de la meiosis societaria, oportunismo populachero y hasta auténticas manifestaciones de una errada buena fe. Es real el dicho que señala que el infierno está colmado de buenas intenciones. Mal o bien, nuestro Estado Federal, en todos sus componentes está dotado de leyes y declaraciones de excelente jerarquía. Pero a estas les falta en cambio el estar complementadas por el deseo político de cumplirlas y hacerlas cumplir teniendo a la vista la innegable realidad social que atenaza y urge a una acción inmediata. Es cierto que una hormiga no puede matar a un elefante, pero puede en cambio comérselo de a poquito –como proclamaba el dirigente chino Mao-. El esfuerzo del vicegobernador Mariotto, por escarbar en la realidad penal bonaerense, a la vez que se interesa en la igualdad de armas en todo juicio, procurando una mayor autonomía a las defensorías de pobres, desde esta visión debe ser aplaudida y a la vez es ocasión para que cada ciudadano se persuada que perteneciendo a una sociedad que quiere ser democrática puede contribuir con su granito de arena a mejorar la circunstancia en que habita, apoyando lo positivo y haciéndose oír con prudente crítica ante lo negativo. Tal vez si el esfuerzo que hacen no pocos en desgastarse en enfrentamientos estériles se volcara en apuntalar las ideas positivas que algunos dirigentes están promoviendo a favor de una trasformación real de los estratos más marginales de la sociedad y sin importar el color de su bonete o su afiliación partidaria, nuestro pequeño mundo argentino sería bien otro.

Mariano N. Castex

(Dto. de Derecho Penal, Fac. de Derecho, UBA), Abril 15 de 2012
ForenseLatina

Incoherencia investigativa al momento de analizar la escena del crimen perverso.

Por el Dr. José Ernesto Fernández Antonio.

Como si fuera una constante hemos observado resignadamente como se vienen desarrollando las investigaciones en la Provincia de Buenos Aires, y generalmente en Departamentos Judiciales, con alto índice de criminalidad y Violencia como lo son el de Morón, San Martín y San Justo, cuyos patios traseros se unen geográficamente, con lo que la división geográfica no coincide con la realidad delictual, porque independientemente de una división de corte político, o social, el crimen organizado, y el común se unen haciendo caso omiso a esta separación conceptual que hace la justicia de sus departamentos judiciales. Podemos ver que toda investigación del ministerio publico, ordenando a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que desentrañe la autoría de un crimen sonado y perverso, cae un presunto autor en forma instantánea, siendo luego modificado el sujeto, reiteradamente, girando en torno a la investigación una serie de encubrimientos, falsas pistas, falsos testimonios generalmente surgidos de informantes de identidad reservada. Todo ello en un embrollo, del que sirve de ligamen, inocentemente a veces y otras no tanto de los medios gráficos y televisivos, ya que en donde debe reinar la seguridad del secreto del sumario, este secreto dura lo que el agua entre los dedos. Un testigo de identidad reservada realiza su testimonio en la mañana, y por la tarde aparece en los medios, fotocopia del mismo en las cámaras de los noticieros y otros programas periodísticos de tonalidad amarillo ocre. Una total burla tanto a la justicia, como a la victima, ya que nadie se pone a investigar para poner fin a ello quien fue el que burlo el procedimiento cayendo en el delito de obstrucción en la investigación penado por nuestro Código Penal. O un testigo de identidad reservada, que dice a preguntas del fiscal, que escucho a través de la medianera, que une su casa con la finca del sospechado X. Me pregunto a donde fue a parar la identidad reservada de este testigo. Pero como dije reina la obstrucción y el encubrimiento siempre en este tipo de delito, al que se le van sumando otras incoherencias judiciales, forenses, y policiales, con lo que nunca se sabe cabalmente quien fue el real autor del crimen, ya que por estas circunstancias, duda el familiar de la victima, la sociedad, y todos internamente de aquellos que intervinieron en la investigación. PORQUE?, simplemente por que nadie llevo adelante una investigación científica del delito investigado, y ello se inicia en el momento, en que el funcionario policial, ingresa en las distintas escenas del crimen investigado, no existe un análisis científico de la escena del hecho, primero porque no se cumple con ninguna de las normas procesales que marca el Código de Rito al respecto de ello.- En raras oportunidades se encuentra el Fiscal del caso en el lugar,


una vez anoticiado del caso, sea por indolencia, o por delegar a alguien que no posee idoneidad para dirigir la investigación; es en ese momento donde comienza a ocurrir la desnaturalización del teatro de los hechos criminales que debe investigar y para ello esta, el señor fiscal con la policía afectada al caso.- Comienza así un andar anónimo de multitud de sujetos que se hallan inesperadamente en la escena del crimen sin autorización algunos por curiosidad, y otros con una especial preocupación de que se halle involucrado en el hecho, algún protegido policial; con lo que rastros, huellas e indicios son elementos que nunca se investigan por las dudas. Esto no resulta misterioso al común de la sociedad que vive en ese lugar llamado provincia de Buenos Aires, donde los delitos se descubren misteriosamente en forma rápida y en otros nunca jamás. Lo destacado es que existen excelentes profesionales para el caso, pero eso compite con temas de orden político, de orden policial, de crimen organizado en sociedad con los primeros. En muchos casos es la sociedad la que logra que se arribe a una solución real y objetiva, y en el resto de los casos es engañada vilmente por lo que se trasmite a los medios consumidos por esta sociedad. Resulta repugnante, que luego de meses de investigación bajo presión de los medios y de la sociedad se arribe al descubrimiento de autor y motivo, cuando este si se siguieron el protocolo lógico y racional que se le debe a un caso de características determinadas, dentro de circunstancias especiales,

como lo puede ser el homicidio de una menor, originaria de una familia de delincuentes o dentro de la franja de la sospecha, cuya progenitora en forma distinta de lo que es una madre normal, provocaba y advertía en forma beligerante a “delincuentes anónimos” para los investigadores; una menor de 12 años con interrelación con hombres mayores, con experiencia sexual temprana, expuesta su imagen en distintas redes sociales, bajo la apariencia de una núbil ninfa ofrecida a un publico pedofilo con un vestuario diverso, pero ajeno a la corta edad de la misma. Y lo que es peor, difundida esa imagen en forma descarada por los medios haciendo caso omiso de la ley de protección del menor, respecto de la imagen de los mismos, haciendo lo mismo que la madre con la reiteración mediática, de una provocación masiva al autor de la desaparición causa sin duda del óbito de la niña.- Que concurría como primer paso de la investigación: La Autopsia Psicológica de la menor, y a través de esta determinar la cadena ordenada de presuntos sospechosos de la desaparición de la misma, en cualquier caso siempre se hace una investigación estricta y minuciosa del entorno familiar y de amistades.- No estamos investigando la desaparición de una niña de una familiar con un entorno normal, no señores, estamos investigando la abducción de una menor, cuyo padre es un pirata del asfalto con frondoso prontuario, y además que posee su madre una anterior pareja también delincuente dedicado a la droga y a la piratería del

asfalto, y cuya tia estaba relacionada a un “dealer” de la droga de la zona, que fuera también secuestrado para obtener un rescate. En este sentido me pregunto lo que se pregunto la mayoría de la sociedad, no se tenían una serie de sospechosos potenciales de la desaparición de la niña, que solo después de muerta, se comienza en la investigación a orientarse en lo que es lo usual y lógico en estas investigaciones. Y aquí comienzan los encubrimientos de los desastres en la investigación, y no me refiero a los encubrimientos de los autores primarios o secundarios o auxiliadores en la comisión del delito. Porque si era un secuestro virtualmente ligado al comercio de estupefacientes y piratería del asfalto no actuó la Justicia Federal desde un inicio, que pretendía encubrir o limpiar la Policía y la Justicia Provincial.-. A nadie se le ocurrió que los hechos acaecidos vistos desde distintos ángulos, que se estaba formando un perfil criminal determinado y determinante, desde cuyos hilos invisibles el autor intelectual, fue manejando y embarrando la canchas a través de distintos criminales del medio, la orientación que siguió la investigación.- Que nos hallamos, y no digo hallábamos como si se hubiera descubierto al autor de los hechos, ante un psicópata organizado de alto coeficiente mental, que dirigió a través de falsos informes a distintos allanamientos para encubrir sus acciones.

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Peritaje grafológico... grafología... y confusiones.

Por Mónica Buonomo

A la hora de necesitar información técnica proveniente de distintos campos del saber que permitan arrojar luz sobre determinadas cuestiones que exceden el conocimiento del magistrado, los profesionales del Derecho pueden contar con el asesoramiento de PERITOS o técnicos en diversas materias que de acuerdo a su real saber y entender aporten las pruebas objetivas que ciertamente permiten dilucidar los casos y fundar en todo o en parte las sentencias.    Una de estas herramientas a disposición, cada vez más conocida, apreciada y empleada es LA GRAFOLOGÍA: disciplina científica de alto valor probatorio que permite revelar aspectos de la personalidad de un individuo;  como así también ciertos estados anímicos, sentimientos y tendencias, estableciendo entre otras cosas la presencia –si los hubiere- de rasgos gráficos compatibles con tendencias criminales y diferentes patologías.  Al respecto resulta importante destacar dos cuestiones relevantes que en la práctica se prestan usualmente a confusión:
     
  • 1) No debe reducirse el desarrollo profesional del GRAFÓLOGO solamente a la tarea pericial.  En efecto, el área forense constituye sólo a un espectro del amplio desarrollo lab oral que puede ejercer el grafólogo, quien además se desenvuelve en los siguientes  ámbitos:
  • ÁREA JUDICIAL / PERICIAL: Como dijimos se desempeña como ‘Perito’ designado por el juez (de oficio) o propuesto por las partes en los distintos fueros.
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  • ÁREA DE RRHH: En la Selección de Personal, a través del análisis de la carta manuscrita, siendo que su inclusión proporciona la ventaja de acotar los tiempos de búsqueda laboral de un determinado perfil, reduciendo notablemente los costos de la misma.
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  • ÁREA EDUCACIONAL: Formando parte de equipos interdisciplinarios en las instituciones educativas o en consultoras educacionales.
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  • ÁREA DE LA INVESTIGACIÓN: Incluyendo al profesional grafólogo en áreas de la Documentología y estudios histórico-biográficos, corroborando perfiles de personalidad y carácter en figuras de la historia y la cultura a partir del estudio de firmas y manuscritos.
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  • ÁREA DE REEDUCACIÓN DE LA ESCRITURA: Realizando trabajos de campo interdisciplinarios en hospitales sobre enfermedades de base neurológica.
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  • 2) No deben confundirse las incumbencias del Grafólogo Público (estipuladas de acuerdo al Plan de Estudio del Instituto Superior Emerson, incorporado a la Enseñanza Oficial (A - 1191). aprobado por la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Bs. As(RESOLUCION 1232 / 04) a través de la Dirección General de Educación de Gestión Privada (D.G.E.G.P.) con las funciones del Calígrafo Público que surgen en el art. 5° de la Ley 20.859:

    INCUMBENCIAS PROFESIONALES DE LA CARRERA OFICIAL DE GRAFÓLOGO:
  • Investigar la personalidad humana, determinando rasgos gráficos característicos y los distintos tipos caracterológicos y temperamentales del ser humano.
  • Conocer la personalidad de un individuo, estados anímicos, sentimientos y tendencias.
  • Medir el grado de la fuerza de voluntad y constancia de un individuo
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La situación penal del psicópata. ¿Inputable, inputabilidad disminuida o inimputable?.

Por Susana P. García Roversi.

RESUMEN


El propósito de este trabajo se centra en analizar la necesidad que existe en rever la situación penal del psicópata, teniendo en cuenta sus particulares características (ausencia de remordimiento y de temor al castigo, alto nivel de reincidencia, cosificación del ser humano), y la naturaleza de las sanciones contenidas en la ley penal nacional, en defensa de la justicia, el respeto por los derechos humanos de víctima y victimario, la seguridad de la sociedad y la adecuada punición.

A. Introducción

Una de las cuestiones más debatidas en el Derecho Penal y, más específicamente en cuanto al delito punible, es la referida a la capacidad psíquica del agente para atribuirle subjetivamente la realización de determinado hecho delictivo y, en consecuencia, sancionado con una pena. Tal calidad se extiende, a lo largo de cada uno de los elementos analíticos de la doctrina del delito (acción, tipicidad, antijuridicidad –para algunos autores– y, fundamentalmente, la culpabilidad), al requerir aptitudes diferenciadas del sujeto de acuerdo a los elementos del ilícito del que se trate. Así, a fin de analizar la existencia de una acción, como elemento principal y genérico de
lo punible, se requerirá una cierta de aptitud psíquica, que indique que: 1) el sujeto se propone un fin; 2) seleccione los medios para lograrlo, y 3) en consecuencia, se dé el presupuesto de la causalidad. Esto se intensificará en el aspecto subjetivo del tipo para que pueda elaborar un plan concreto sobre la base de un conocimiento efectivo y actual, así como su voluntad para realizarlo –tomando como parámetro los delitos dolosos–; y alcanzará su máxima expresión en la culpabilidad. Es en este estado en donde se evaluará la posibilidad de formular un reproche al autor, teniendo en cuenta su biografía y de este modo establecer la existencia de la posibilidad de comprender la antijuridicidad del hecho y su criminalidad; la constatación de un espacio volitivo que permita adecuar la conducta a la posible comprensión del/los delito/s cometido/s y, finalmente, su estado de vulnerabilidad frente al peligro de que la selección criminalizadora se concrete sobre él, como modo de descontar los componentes de autor que introduce inexorablemente la selectividad del sistema, a fin de que el reproche a formularse adquiera el mayor contenido ético posible. La psicopatía o la personalidad psicopática es un tema pendiente para los juristas, el Poder Judicial y, en general, la Psiquiatría Forense. Este pensamiento surge pues, en la actualidad, no existe un criterio uniforme en cómo manejar esta

cuestión tan delicada y peligrosa. Por lo general, los abogados, jueces, funcionarios judiciales y los juristas se han dejado llevar, en cuanto al tratamiento que se debe dispensar a los psicópatas, por los resultados de las investigaciones en los ámbitos médico, psiquiátrico-psicológico y sociológico, dejando a un lado que los criterios y aportes jurídicos pueden ser tan relevantes como los que emanan de estas ciencias. Se puede decir que hay tres motivos por los cuales se debe despertar el interés en el estudio e investigación de las psicopatías. El primero es el relativo al aumento considerable de los hechos delictivos cometidos por individuos psicópatas en estos últimos tiempos. El segundo es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ofreció una estadística importante en 2001. En un informe manifiesta que el 2% (dos por ciento) de la población mundial es psicópata1. Si tenemos en cuenta que la población mundial es de más de 6.000.000.000 de personas, de acuerdo con dicha estadística, en el mundo habría, actualmente, más de 120.000.000 de personas que son psicópatas o sufren trastornos disociales de personalidad; sin dejar de señalar que no todos cometen actos delictivos. El tercer motivo que debe despertar el interés jurídico en el tema es la consideración de que es necesario analizar al grupo de delincuentes más atípicos, complejos y, a veces, sumamente peligrosos dentro de la tipología criminal que se encuentra en las cárceles, y determinar si esta es la sanción penal adecuada. De esta forma, el encuadre de la presente monografía se centrará la atención sobre la posibilidad exigible de comprensión de la antijuridicidad de la conducta (presupuesto básico de la culpabilidad) y su contracara, la inimputabilidad, al apuntar y someter el objeto de estudio a la situación concreta del psicópata. Sobre esta base, la hipótesis de trabajo consiste en la postulación de la inimputabilidad del psicópata por imposibilidad de comprender la antijuridicidad de los delitos que comete y la necesidad de un cambio en las sanciones punitivas, teniendo en cuenta sus particulares características.

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Caso Adriana Cruz. A propósito de un filicidio.

Por el Prof. Dr. Mariano N. Castex

La sociedad se estremece ante el horror y un clamor público de castigo. Ha muerto un niño, asesinado por su madre y lo que es peor, esta admite que lo hizo por despecho y venganza hacia su esposo. En la tragedia de Eurípides, Medea envía a sus dos hijos con el manto para Glauca, sabiendo que los matarían. Pudieron más sus deseos de venganza contra Jasón su esposo que el amor de madre por ellos. En la mitología helénico romana Saturno, hijo menor de Coelus, el Cielo, y de la antigua Tellus, la Tierra, obtiene de su hermano mayor Titán –tras derrocar al padre- el favor de reinar en su lugar. Titán pone una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, para que la sucesión del trono se reservase a sus propios hijos. El mito refiere que Saturno casado con Ops (Rea), tuvo varios hijos a los que devoró ávidamente, cumpliendo con lo pactado entre hermanos. Empero sabía que algún día sería a su vez destronado por uno de sus hijos, por lo que le exigía a su esposa que le diese a los recién nacidos. Ops, empero logra salvar a Júpiter, quien en la adultez hace la guerra a su padre, derrotándole y expulsándole del cielo. De tal manera la dinastía de Saturno perduró en detrimento de la de Titán.
Si bien no se cuenta con fotos del niño asesinado -lo único faltante en esta sociedad perversa que habitamos-, el revuelo armado en nuestra circunstancia crea en quienes analizan las circunstancias y el hecho,
un sentimiento muy parecido al que debería sufrir Goya cuando reflejó en una famosa pintura suya al padre de Júpiter devorando a un hermano, imagen que llena de repulsión. Como ante este hecho contemporáneo vemos oportunidad de reflexión, vayan algunas de muestra. Dejemos de lado por ahora la figura de la madre filicida –de la cual nos ocuparemos oportunamente- y centremos el análisis en el conflicto que lleva al huracán pasional. Para la existencia de un conflicto se necesitan dos personas y nuestra sociedad contemporánea se encuentra saturada de conflictos conyugales que de una u otra manera concluyen devorándose a los hijos del tálamo. En efecto, cuando los hijos son trasformados en objetos y manipulados en beneficio de las pasiones del litigio, quiérase o no, se está matando psicológicamente al niño. Esto ocurre a diario y muy pocos se preocupan de alertar al respecto. Cabe preguntarse qué es más grave, si el matar por odio quitando la vida, o el destruir la psiquis de un menor, arrojándolo en las garras del sufrimiento, a través de la parentectomía o extirpación del cónyuge en la vida del niño. La muerte fìsica ocasionada por un padre o una madre atenazada por las pasiones de la ira, el odio o la venganza se ve y ante ellas la hipocresía societaria rasga vestiduras. En cambio, la injuria mortal psíquica ocasionada por un padre o una madre despechada suele ocultarse en las tortuosidades de los juicios. Los resultados hablan hasta

décadas después. El todo descripto se esfuma entre las manipulaciones del discurso de oportunidad imperante. También existen madres que matan a sus hijos llevadas por egoísmo, pero gran parte de la sociedad contemporánea reviste al conjunto con ropajes de derechos falsamente interpretados, ya que no hay derecho auténtico de uno que permita pisotear el de otro, para peor indefenso. Pero de esto no se hable entre vosotros como diría Paulo de Tarso, ya que podría uno estar demodé como suelen puntualizar entre despliegues de cortesía la cultura gala. No rasguemos pues vestiduras clamando venganza contra un victimaria quien a su vez puede ser posiblemente víctima, aprovechemos la ocasión para preguntarnos hacia donde miramos, cuando ante nuestros ojos se producen filicidios de niños indefensos en donde no pocos miembros del medio social, son cómplices ya por nesciencia, ya por ignorancia, ya a sabiendas de aquello que acaece, pero adhiriéndose a la tsunami del oportunismo, o plegándose a un discurso de jusmesía.


Mariano N. Castex


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Caso Mónica Morán.

Por el Prof. Dr. Mariano N. Castex

El informe del caso Mónica Morán evidencia una de las ejecuciones más siniestras de la historia argentina 1976-1983.
El texto completo fotocopiado está a disposición del curioso (e-mail: distribuidoragarlé@hotmail.com). Fue difícil establecer por las condiciones en que estaban los restos los trayectos de los disparos y los topos desde los cuales fueron disparados. Por tal razón, el informe analiza en su texto, las variadas hipótesis que se ofrecen al análisis criminalístico.
Pese a las dudas, la necropsia evidenció con claridad la muerte por ejecución y no como producida en un enfrentamiento. Queda flotando empero una duda sobre quién o quiénes ejecutaron a la joven militante, ya que indicios claros hablan –por el calibre y características de algua de las municiones utilizadas de un sacrificio ritual.
Mariano N. Castex

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Análisis del Caso Mónica Morán.

Por Analía Bastián Cobas.


Análisis del “Caso Mónica Moran” por Analía Bastian Cobas- Patricia Guerrero. Alumnas de la Facultad de Derecho- UBA, catedra de Psicopatología Forense dictada por el Dr. Mariano Castex.

Introducción

Mónica Morán era maestra, artista plástica, titiritera y actriz. Había ingresado al Teatro Alianza en 1971, casado con Hugo Singh Chuan de Bahía Blanca y posteriormente separada; en el momento de su secuestro vivía en casa de sus padres y trabajaba de animadora de fiestas infantiles y estaba abocada a la construcción de un retable de títeres, construcción de muñecas y escribía los textos de sus obras. El 13 de junio de 1976, en la Sala de teatro "LA RANCHERIA" de Rondeau 220 de Bahía Blanca, asiento del Teatro independiente TEATRO ALIANZA, siendo aproximadamente las 22 hs., y en momentos en que se realizaba un ensayo teatral, encontrándose Mónica
Morán en una de las dependencias de las casa abocada a la construcción de títeres, irrumpe un grupo de personas vestidas con ropas civiles y armadas con pistolas y ametralladoras, ordenando tenderse boca abajo y con las manos contra el piso. Ignacio D. Aguirre preguntó que querían y recibió una fuerte patada en la cabeza. Uno de los asaltantes preguntó varias veces: "¿Quién es Mónica Morán?" a lo que Mónica Morán respondió "yo", presentando sus documentos de identidad. Los individuos, cinco (5) en total, proceden a registrar la casa robando pelucas de teatro, todos los abrigos, todo el dinero, y todos los documentos personales. Luego de amenazar al restante grupo de muerte si se movían, los dejaron encerrados con llave llevando consigo a Mónica Morán.

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Entrevista al Prof. Dr. Materazzi, segunda parte.

Por Mariano R. Castex.

¿Al enfermo psicótico que mata, se lo debe catalogar como un asesino irremediable y sin cura que debe ser encerrado y excluido de nuestra sociedad?

Le voy a contar una pequeña historia que ilustra mi respuesta. En los setenta, junto con otros colegas, creamos en el Hospital Borda, el primer Servicio de Atención al Dependiente. Tiempo después Lopez Rega lo cerró y le dió paso al CE.NA.RE.SO. Entonces, al cerrarlo – y a modo de castigo-, nos enviaron a la Unidad 20 de penales del Hospital, un servicio de pacientes crónicos. Entre los pacientes, me tocó atender a un joven de unos 22 o 23 años de apellido Rawson. Uno lo veía y era menudo, con una cara de ángel, unos ojos claros. Había matado a un vecino de 80 años, que andaba en silla de ruedas. Ambos compartían una vivienda tipo ph o casa chorizo. Un día, este chico, -al momento de cometer el crimen tenía 17 años- vé al hombre en la vereda en la vereda de la casa –siempre lo sacaban a tomar sol-, entra, va a la cocina de su casa, agarra un chuchillo, vuelve a salir, mira al hombre, no le dice nada, muestra el cuchillo y le clava varias puñaladas hasta que lo mata. Ese era el texto que estaba escrito en el expediente, la historia tal cual los hechos ocurridos. Pero luego de varias sesiones de charlas con él, un día llegué a la conclusión que en su construcción delirante, él se sentía muy acosado y perseguido por ciertas ideas.
Y que esa persona mayor, que él mató, era como un confidente para decirle a los demás lo que él hacía. Si salía o no salía de su casa por ejemplo. Es decir, en la construcción del joven, ese hombre era un enemigo disfrazado, una especie de agente encubierto. El cuadro era: no es un asesino, tuvo un arranque psicótico. Lo abordo, continúo las charlas y a lo largo de las conversaciones empiezo a notar que esa construcción delirante ya no estaba presente, como si estuviera dormida. Pero un día, estoy sólo al mediodía, en la Sala 11, intentando pegar en una cartelera unos anuncios sobre unos ciclos de cine que estaba organizando para los internos. Y yo me doy cuenta que no tenía nada con que pegar o clavar los carteles. Entonces lo veo a Rawson que caminaba por el pasillo y lo llamo: -“Vení Rawson, acércate. ¿Me haces un favor?, ¿le podés decir a la enfermera que te de unos alfileres así puedo colgar estos cartones”. Y él me escucha pero se queda parado mirándome. Le pregunto: -“¿Me entendiste bien?”. –“Si” me responde. Y se va. Vuelve al rato y me dice: “No, no está la enfermera Doctor, se fue”. “Bueno, no te preocupes. Voy a ver, en todo caso los preparo y mañana lo pego. No hay tanto apuro. Anda a descansar o seguí con lo que estabas haciendo”. Y se queda parado sin decirme nada. –“Seguí con lo tuyo Rawson. Te agradezco la ayuda. Anda a acostarte si querés”. Me vuelve a mirar fijo, con una mirada intensa y finalmente se va. A la mañana

siguiente, me lo encuentro parado, con los brazos cruzados en la puerta de la unidad. Me sorprendió que me haya estado esperando. Y me digo, “acá algo raro paso!”. A lo mejor una violación, que solían ocurrir. Me acerco a él y le pregunto preocupado: -“¿Te paso algo Rawson?. Y me responde: -¿Doctor, puedo hablar con usted, hoy mismo, antes de que empiece la actividad?”. –“Sí”, le respondo y nos dirigimos a mi escritorito.
-¿Qué te pasó, pudiste descansar bien?.
- No, ¿sabe una cosa Doctor?, estuve toda la noche pensando si a usted lo mataba o no lo mataba.
Imagínese mi sorpresa y la presencia que tuve que tener en ese momento y más sabiendo los antecedentes que él tenía.
-Ah, ¿pero por qué me querés matar... a mí?
-Mire Doctor, yo a usted lo aprecio. Usted me ha tratado muy bien, ¿pero sabe que pasa?, yo sé que lo que hice estuvo mal y nadie me lo va a perdonar nunca. Pero yo estoy convencido que hice lo justo.
-Esta bien, vos tenés tu opinión de que hiciste lo justo. ¿Pero que tiene que ver conmigo?
-Que como nadie me lo perdona, alguien me tiene que castigar. Quien mejor para castigarme que usted, que es un doctor y es un hombre de compostura fuerte. Usted ayer, desde la sala, me llamo... ¿no?
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Un Caso de Uxoricidio cometido por un Psicótico.

El caso surge con claridad del informe. Se trata de un adulto varón, para nosotros psicótico, quien comete el uxoricidio en un estado de trastorno mental transitorio, en donde sobre la psicosis latente (estaban presentes las alucinaciones auditivas desde tiempo antes) convergen intoxicación etílica, consumo de benzodiacepinas, desordenes conductuales y conflictiva conyugal severa de tiempo atrás con episodio de violencia que produce el a quo del episodio criminal. A los interesados se les recomienda buscar en la red la relación entre algunas benzodiacepinas y las conductas criminales. Los hallazgos sorprenderán sin duda alguna ya que estos fármacos se consideran inocuos.

Mariano N. Castex, especialista en Psiquiatría y Psicología Médica M. N. 17.658 y Fernando Oscar Cabello, Especialista en Psiquiatría y Piscólogo clínico M. N. 128897, ambos peritos designados por la defensa en causa xxxx, ratificando domicilio y demás datos constituidos en los mismos, habiendo sido autorizados por el H. Tribunal para examinar a XX, internado en la Unidad Penitenciaria nº xx del SPF, habiendo cumplido con la misión autorizada, saludan respetuosamente y dicen:

Que se ha examinado en forma conjunta a XX, acusado en causa xxxx que tramita ante el Tribunal Oral en lo Criminal nº xx, el día martes 17 de abril.
Que en septiembre de 2009 fue examinado puntualmente acerca de su capacidad para estar en juicio, por el Dr. Mariano N. Castex, en conjunto con la forense Dra. Chamot, llamándole la atención en ese momento la evidenciación de falencias mnésicas en algunas partes de lo narrado. Teniendo el examen entonces ordenado una orientación clara y precisa que no se orientaba hacia la capacidad psíquica del examinado en el momento del hecho, limitose en consecuencia a mantenerse dentro del horizonte pericial determinado por el magistrado.

Que en 2011, el Dr. Cabello también había examinado en el CMF al imputado.

Cabe señalar en este punto que cuando Castex examina al imputado en 2009, obraban en autos, los informes del Dr. Covelli (fs 94/96) y de la Dra. Zazzi (fs 109/110) similares en sus conclusiones en donde cabe resaltar la observación de disociación, rigidez y detallismo, depresión, además de registrar el primero que el examinado “expresa islotes hipomnésicos en relación al hecho… características depresivas… consumía por indicación médica: Rivotril, Alplax y Dormonoct”. Expresiones análogas en la Dra. Zazzi. Ambos forenses consideran el estar ante una reacción vivencial anormal, superado en el momento del examen, dada la integridad que observan en el examinado de sus facultades mentales.

Pero asimismo recomiendan la permanencia del imputado en la Unidad 20 para una mejor evaluación y tratamiento. A estas primeras aproximaciones le seguían, las evaluaciones de fs 398 (Dr. German Alberio) recomendando la externación por tratarse de un Trastorno Narcisista de la Personalidad y la de fs 440 (Dr. Covetta y Lic. Bertolozzi) quienes consideran la existencia posible de un trastorno psiquiátrico de mayor gravedad que el mencionado hasta el momento. Finalmente y antes de producirse el informe del abajo firmante (fs.547/549), a fs 461/462, los Dres. Covelli y Ghioldi señalan con respecto al imputado que al momento del examen no presenta elementos clínicos compatibles con afección psíquica en evolución,.. no existiendo criterios clínicos de internación, motivo por el cual se encuentra en condiciones de ser alojado en Unidad con apoyo psiquiátrico y psicológico.
Desde ese momento siguieron varios estudios psiquiátricos y psicológicos que no se citan por obrar en actuados, pero en los cuales es prudente distinguir que se está ante una persona altamente vulnerable en el orden psíquico, a quien ha habido que mantener internado en sala psiquiátrica, con psicoterapia y medicación farmacológica, debido precisamente a su inestabilidad.

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Observatorio Judicial.

Por Joaquín de Arana

Entre los disparates que se escuchan y ven en los corredores del foro nada como el “Carnaval” de Candela, el papelón de Ayacucho del 2011 y la reciente actuación de la fiscalía en el caso de la madre filicida que condujo al suicidio –que venía cantado para cualquier sujeto con una mínima experiencia tribunalicia-. En lo primero habló un tribunal superior. Lástima que nadie recordó al Ejecutivo de que jamás debe interferir en la acción de la Justicia y muchos menos politizarlo. En lo segundo podemos decir que “fue”. Se trataba de una exaltación histérica populachera en la que la Iglesia jamás debió entremeterse. En cuanto al caso de Adriana Cruz, era lógico que si se partía de la premisa de que era una suerte de bestia humana y se procuraba evitar que actuara la defensa –que dicho sea de paso, fue excelente mal que le pese a algunos funcionarios que no deberían serlo- se minimizó el estar ante una potencial psicopatología que inexorablemente conducía a la autoinmolación. Para ello bastaba leer con atención la escena del crimen y valorar debidamente –no con sesgo inculpatorio apriorístico- los primeros testimonios. Tampoco era necesario que el fiscal se pasara largo tiempo aleccionando al Jefe de la Oficina Pericial de La Plata, en la mañana en que se iniciara el estudio de la imputada. ¿Cuál fue el motivo de tan larga entrevista? Es de desear que no sea aquello que comentó luego un distinguido forense de larga carrera quien claramente dijo que un fiscal le había reiterado que los peritos de parte no deben interrogar en los exámenes, cosa que le hacía temer que podrían declararle nulidades. ¿Acaso no sería prudente u oportuno regalar a algunos fiscales un código de procedimientos para que se desasne?


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Un Adolescente ante un Homicidio Culposo.

HECHOS: Joven de 15 años de edad. Clase media. Sustrae sin permiso de sus padres el automóvil de éstos y en la vía pública, sin licencia, atropella y mata a dos niños. Con reclusión domiciliar y a cargo de un juez de menores, plantea el clásico problema: la sociedad debe castigar sin piedad al menor siguiendo los deseos de vindicta pública y de los familiares de las víctimas u obrar racionalmente procurando, a la vez que intentan compensar el daño causado a aquéllos, reinsertar al adolescente en su entorno familiar y social, sobre todo asumiendo la grave dimensión de lo obrado.

El trauma emocional impacta en plena adolescencia y como tal, para Freud, la lesión es indeleble, aún cuando se pueda paliar sus efectos. En otras palabras, no se borra jamás, pero ciertamente es posible facilitar a través de una acción psicoterapéutica integral la metabolización de un suceso en donde a la trasgresión de los límites siguen las gravísimas e irreversibles consecuencias de una impericia no asumida por el adolescente y que conmoviendo a la sociedad se torna en caldo de cultivo aptísimo para un reclamo enérgico y justificado de los allegados de las víctimas pero, a la vez, para los atizadores histérico psicopáticos de un reclamo legítimo societario por “mayor seguridad”, pero no solucionables mientras inexista una coherente y eficaz política integral dirigida hacia la minoridad.
En principio, hechos como estos abarcan al núcleo familiar y en consecuencia un tratamiento de contención y esclarecimiento, objeto de una psicoclínica especializada, debe dirigirse a toda la familia ya que en y desde ella y no del adolescente únicamente se origina la conducta que conduce al irreversible infortunio. Un joven de 15 años está en plena etapa evolutiva de transición entre el niño y el adulto. Carece de la madurez suficiente, tanto neuro orgánica como psíquica, como para asumir una real comprensión –en el sentido pleno del término- de la dimensión del daño causado, aún cuando conozca aquello que hizo y entienda lo malo que subyace en su conducta. De allí la necesidad de una psicoterapia que le permita metabolizar la real significación del hecho y encaminarlo hacia una adecuada reinserción en el seno familiar y societario. Un tratamiento como el referido abarca un abordaje psicoterápico integral dirigido no solamente al joven (psicoterapia individual) si no también y sobre todo a los componentes del núcleo familiar (psicoterapia familiar), debiéndose evaluar de entrada a cada uno de los componentes y las relaciones vinculares que los unen entre sí, verticales y horizontales (padres e hijos) a efectos de planear una acción terapéutica adecuada a la realidad de la “circunstancia”.

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SABIAS QUE?


Que entre los psicofármacos, algunas de las benzodiacepinas pueden ser causales de crímenes, con frecuencias espeluznantes, sobre todo si se encuentran asociados con desorden en la ingesta etílica.

Que entre algunos de los casos en que se ha determinado la ingesta previa al hecho criminoso se halla presente la dismnesia y hasta la amnesia total del hecho, lo que explica la perplejidad del actor ante el hecho.

Que esta suerte de delito, cuando el examinado refiere no recordar más que recuerdos aislados como flashes, es interpretada con frecuencia por psiquiatras y psicólogos ignorantes como simulación defensiva, induciendo en consecuencia a error al tribunal interviniente.

Que ello fue señalado por el Prof. Mariano N. Castex en 1985 al analizar el abuso de Rohypnol (flunitrazepan) –conocido como la droga de los violadores- por parte de jóvenes adultos en conflicto con la ley penal y al señalamiento, se le ignoró por completo en los medios forenses, aún cuando no a nivel de algunos tribunales (ver al respecto Actualizaciones en Medicina y Psicología Forense n.2, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1988. Delitos bajo la acción de psicofármacos).
Que ese a ello pululan hoy en día en la red informática los avisos al respecto.

Que Los laboratorios minimizan tal dimensión criminológica, pero no cesan de prevenir difusamente un hecho constatado científicamente.

Que el loprazolam, ampliamente utilizado, con y sin prescripción médica, es uno de los fármacos más riesgosos en este respecto.

Que las benzodiacepinas actúan especialmente sobre el sistema límbico existiendo en la red informática amplia y calificada referencia al tema.

Que por ello, ante consumidores habituales de estos ansiolíticos, deberá procederse con cautela suma en el campo forense cuando se analizan delitos cometidos por aquéllos, informando debidamente al tribunal interviniente sobre los riesgos inherentes y evitando pronunciamientos irresponsables sobre simulación, recurso clásico en ciertos medios oficiales periciales impregnados de sesgo condenatorio.



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Ezequiel Mercurio. Cerebro y adolescencia: Implicancias jurídico-penales.

Ad-Hoc. Buenos Aires, 2012 (110 pp).

El Prof. Mariano N. Castex encuadra este esfuerzo editorial en el prólogo de la obra, centrando su lectura en torno al riesgo que conlleva el fenómeno imitativo a la luz de las modernas neurociencias y en referencia a la etapa evolutiva trascendental de la adolescencia y la función cerebral. La obra es la octava de la serie azul dedicada a la Medicina y Psicopsiquiatría forense, dirigida por él y el Prof. Daniel H. Silva. Elaborado el texto con calidad por Ezequiel Mercurio y Florencia López, ambos formados en la escuela psicopsiquiátrica forense del presentante. De la lectura de sus páginas, surge con claridad la íntima relación existente entre la dimensión biológico orgánica y la expresión conductual del psiquismo humano, focalizado en este caso, sobre las etapas evolutivas de la adolescencia, fenómeno con un a quo en la preadolescencia y un ad quem en la denominada juventud adulta, estadios ambos que requieren de una máxima prioridad en la política global de administración de la res pública, si se pretende tranquilizar la turbulencia societaria y el tránsito hacia una sociedad más justa y madura. El pensamiento de los autores, que comparto plenamente, motoriza el esfuerzo que desde hace lustros venimos inscribiendo no pocos, en la investigación, la docencia y la asistencia psicopsiquiátrica forense, tanto en la Universidad de Buenos Aires (Departamento de Derecho Penal, Fac. de Derecho) como en los estrados tribunalicios, en especial de las Defensorías, a favor de los marginales y estigmatizados jóvenes en conflicto con la ley penal. El único camino para atenuar la violencia contemporánea estará hoy, como siempre, en una educación de los jóvenes -que les motive y capacite-, en una más justa distribución de la riqueza -con apertura de fuentes de trabajo dignamente retribuido- y en el ejemplo de prudencia, honestidad, capacidad y diligencia que brinden los mayores, en especial los encumbrados en el Poder. BH

Alberto Binder. Política de seguridad y control de la criminalidad.

Ad-Hoc, Buenos Aires, 2010, (96 pp).

Dentro de su serie Monografías, presenta A. Binder, dos breves ensayos que tienen el propósito común de elaborar un aparato conceptual que permita ocuparse del desarrollo de la política criminal y de la política de seguridad con un mayor rigor y responsabilidad, temas ambos que constituyen motivo de preocupación tanto en nuestra sociedad argentina como en el resto de Latinoamérica. Entiende el autor que la sociedad democrática no ha logrado desarrollar aún todas las herramientas técnicas y políticas necesarias para encarar con eficacia ambos problemas, sin dejar de ser democrática y sin abandonar de modo apresurado e innecesario valores centrales para el Estado derecho y la propia vida democrática. Contribuye con sus líneas así a in obliquo a desmontar con fundamento el andamiaje del absurdo contemporáneo que coloca en el garantismo la culpabilidad por los males, denunciando la conjunción de fuertes intereses que lucran con la criminalidad cuya raíz se nutre en los negocios y los mercados ilícitos, protegidos por la impunidad y la corrupción que comparte las ganancias de estos. Dos ensayos en una obra fácil de leer, útiles tanto para la enseñanza como para la discusión política. MNC





Leopoldo S. M. Gómez. El delito de la pornografía infantil. Análisis dogmático. Aspectos procesales para la investigación penal. Guías y documentos internacionales.

Ad-Hoc. Buenos Aires, 2012 (124 pp.).

Se trata de un esfuerzo editorial en donde el autor –del que se tiene escasa o ninguna noticia en cuanto a antecedentes universitarios o de especialidad en la temática- intenta con calidad indiscutible integrar el tratamiento dogmático penal sobre el delito de pornografía infantil con otros aspectos criminológicos que permitan un mayor acercamiento a la realidad jurídica y social. Es esta minuciosa recopilación de antecedentes y el serio análisis de la figura penal, la que le sirve por ende de presentación. Tras una introducción sobre el tema, el inquieto hallará de entrada en esta publicación, una recopilación de documentos y legislación penal internacional. Podrá luego bucear en los aspectos penales (bien jurídico protegido, tipos objetivos y subjetivos, causas de justificación, culpabilidad, autoría y participación, concursos de normas y delitos y consecuencias jurídicas) y procesales, rematando en un conjunto de conclusiones que se ornan con referencias bibliográficas, guías y documentos internacionales en materia de pornografía infantil, legislación nacional aplicable y un listado de jurisprudencia citada. En síntesis un excelente y no muy frecuente trabajo de investigación de post grado que viene a cubrir un hueco en nuestra literatura argentina y latinoamericana sobre el tema. MNC

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